Aznar estrenó en Mar del Plata su último disco

Por Rocío Suárez

Fotos: gentileza de Solana Tolosa

El pasado sábado, en un show de casi dos horas, Pedro Aznar estrenó mundialmente su último álbum, “Contraluz“, en el Teatro Radio City de la ciudad. También, según aclaró al comenzar, estrenó músico: Federico Arreseygor en teclados y voz. Además, lo acompañó el resto de la banda: Julián Semprini en batería; Alejandro Oliva en percusión y Coqui Rodríguez en guitarra. Aznar hizo hincapié en varias ocasiones de la importancia que tenía para él estrenar el disco y la gira en la ciudad. “Porque tengo un vínculo muy lindo con ella“, y también porque “parte del disco fue compuesto en Mar de las Pampas, por lo que tiene mucho de la Costa Atlántica“.

En este sentido, el espectáculo estuvo cargado de los temas más nuevos del artista que, antes de una tanda de ellos, se disculpó con el público: “Ahora vienen siete temas de Contraluz… los que todavía no los conocen, les pido que aguanten“. Además de esos temas, que se desarrollaron en el medio del show, Pedro Aznar tocó los otros seis que componen el disco, en distintos momentos de la noche.

El álbum que estrenó oficialmente en Mar del Plata combina rock, con música de raíz latinoamericana. El show, por lo tanto, tuvo de todo. La ranchera “por la vuelta”, por ejemplo, un canto a la segunda mitad de la vida. Según contó el mismo Aznar, la canción le salió con ritmo de ranchera sin saber bien por qué, pero luego entendió que inconscientemente, había relacionado el tema de la vejez con el festejo del Día de los Muertos de México. También hubo zambas (nuevas y clásicas), canciones melódicas y bastante rock. Todo el tiempo, acompañaron al sonido imágenes ilustrativas en la pantalla.

Quienes esperaban que en el show tocara clásicos, y temas de su época con Charly, se quedaron con sabor a poco: sólo tocó Cucamunga, de Tango 4, y Fotos de Tokyo, de su disco solista con el mismo nombre, del 86. Además de Contraluz, hubo varios temas de su disco “Ahora”, y alguno de “Mudras” y “Quebrado”. Así es que, en general, casi todo el concierto giró alrededor de su última época solista.

Tampoco hizo, como en muchos de sus shows, ningún cover de los Beatles.  Sin embargo, hacia el final del concierto, sorprendió con dos adaptaciones. La primera fue de Come as you Are, de Nirvana.

Finalmente, cerró el show con una canción muy dulce, en inglés. La letra traducida aparecía en las pantallas, para que el público comprendiera lo que se estaba cantando. La canción en cuestión se llama Waltzing Matilda. Para quienes no la conocen, se trata de un clásico australiano. Es una canción tradicional de aquel país, al punto que muchos lo llaman el Himno no oficial de Australia. A mi entender, la elección de este tema terminó de darle al show ese matiz multicultural, que ya se venía sintiendo.

La mixtura de estilos musicales folclóricos, las imágenes de las calles de Tokyo, la combinación del español y el inglés, las alusiones del disco a los lugares donde fue compuesto: California, Buenos Aires, la costa… Todo lo que sucedió en el escenario, un verdadero viaje de dos horas, sin moverse de la butaca. 

 

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