INFORME ESPECIAL | Chico Buarque: el Spinetta brasileño

Por Julián Fernández

Chico Buarque, cuyo verdadero nombre es Francisco Buarque de Hollanda, es una leyenda de la música popular brasilera. Sus canciones, con los años se han hecho parte de la herencia del pueblo carioca.

Nació el 19 de Junio de 1944 en Rio de Janeiro. Es hijo de un conocido historiador, Sergio Buarque , y de la pintora y pianista Maria Amelia Cesario Alvim.  En 1953, su padre es invitado a dar clases de historia a la Universidad de Roma, por lo que se mudó a Italia. Fue un niño estudioso, con un interés precoz por la música y la literatura, identificándose tempranamente con su ídolo, Joao Gilberto.

Su carrera artística comienza en 1964, cuando compuso “Sonho de un carnaval”, en el festival Excelsior de San Pablo de ese año. Hoy, ostenta como músico un repertorio de casi cuarenta discos, entre 1966 y 2011. Como novelista editó ocho publicaciones: “A banda” (1966), “Fazenda modelo” (1974), “Chapeuzinho amarelo” (1979), “A bordo do Rui Barbosa” (1981), “Estorvo” (1991), “Benjamin” (1995), “Budapest” (2003), “Leite derramado” (2009). Como dramaturgo, publicó seis obras: “Roda viva” (1967), “Calabar” (1973), “Gota da agua” (1975), “Opera do malandro” (1978), “O grande circo místico” (1983), “Cambiao” (2003).

Allá, por la década de los 60, todo Brasil reconocía la riqueza de su música. Por ese entonces era muy difícil encontrar alguna mujer que no estuviera enamorada de él: sus ojos verdes y su templada voz que embellecía los acordes suaves de la bossa cautivó a toda una generación de mujeres.

Mas que un artista, un actor cultural de la democracia

Su compromiso con la sociedad brasileña se manifiesta en su vocación y crítica política, reivindicadora de las clases populares, siendo un portavoz de historias y pensamientos propios del contexto histórico en el cual formó parte a lo largo de su carrera. Su actividad política le valió ser arrestado por la dictadura brasilera en 1968, moviéndose al exilio en Italia en 1969. Volvió a Brasil en 1970, donde empeñó su fama despotricando contra la dictadura y la represión de aquel entonces. Es en esta época que lanza su sencillo “A pesar de voce”, de marcada crítica:

“Eu pergunto a você, onde vai se esconder, da enorme euforia”

(Yo le pregunto, dónde se va a esconder, de esta enorme alegría)

“Como vai prohibir, quando o galo insistir, em cantar”

(Cómo va a prohibir, cuando el gallo insiste, en cantar)

“Água nova brotando, é a gente se amando, sem parar”

(Agua nueva brotando, y la gente amándose, sin parar)

“Quando chegar o momento, esse meu sofrimento, vou cobrar com juros, juro”

(Cuando llegue el momento, todo mi sufrimiento, lo cobraré con intereses, juro.)

“Todo esse amor reprimido, esse grito contido, este samba no escuro”

(Todo ese amor reprimido, ese grito mordido, esa samba en lo oscuro)

“Você que inventou a tristeza, ora, tenha a fineza, de desinventar”

(Usted que inventó la tristeza, tiene hoy la fineza, de desinventar)

“Você vai pagar e é dobrado, cada lágrima rolada, nesse meu penar”

(Usted va a pagar y bien pagada, cada lágrima brotada, desde mi penar)

“A pesar de você, amanhã há de ser, outro dia”

(A pesar de usted, mañana ha de ser, otro día)

De una manera u otra, “A pesar de voce” paso desapercibido por los censores de la dictadura brasileña, y se convirtió en un himno popular contra el régimen dictatorial y una canción de protesta del movimiento democrático. Vendió por ese entonces más de 100.000 copias, siendo el single finalmente censurado y retiradas del mercado el resto de las copias.

La fuerte censura vivida en ese entonces buscó acallar las voces que Chico Buarque intentó mostrar. Su gran ingenio ante esto fue la práctica discursiva de la encriptación analógica y juegos de palabras. En esto es correcto detenerse, y sirve para responder por qué Buarque es el Spinetta brasileño: la similitud entre ambos está dada por la complejidad, la búsqueda del extrañamiento, la necesidad de representar mediante composiciones intrincadas significados ocultos, recurriendo muchas veces a la poesía con sus normas estéticas para hacer llegar a su público lo que el artista buscaba expresar.

Siempre presente

En 1985 la democracia volvió a Brasil. A partir de entonces, Buarque se alejó de los reflectores y hasta hoy ha hecho esporádicas apariciones. Esto ha acrecentado el mito de Buarque como símbolo de la contracultura dictatorial y un referente de la democracia, tanto en Brasil como en Latinoamérica. Este año, el artista tomó partido sobre el tema del juicio político de la hoy ex presidente Dilma Rousseff. Encabezó la primer marcha, en abril, contra el juicio. Buarque, quien nunca militó en ningún partido político, sintió correcto la toma de partido sobre la situación, acoplándose a las marchas “Golpe, otra vez, no”, haciendo referencia al último golpe acontecido en Brasil en 1964.

Acercamos al lector una lista de canciones que caracterizan al cantante:

_Construcao

_Essa Moca ta diferente

_Vai Passar

_Geni o Zepelim

_Pelas tabelas

_Cotidiano

_Calice

_O meu Guri

_O que sera

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s