Un disco hospitalario

El editor del blog losconurbanos escuchó el último disco de AvePez y escribió las sensaciones que le produjo el trabajo del dúo. Un cruce entre la literatura y la música que Suenan Olas te regala para esta Navidad.

Por Pablo L. Navas*

Ante lo digital, ¿será verdadera la crisis del lenguaje? Ante el tecleo permanente, ¿tan serio será el déficit de la palabra? Ante tanto sintetizador y electropop, ¿es inminente la derrota de la letra? ‘Donde los días nacen’ es el título del nuevo material del dúo AvePez, integrado por Andrea Alegre y Diego Ripoli, y es una forma de contestar a todas las preguntas del principio con un ‘no’.

El disco que llega cuatro años después del primero llamado ‘Microlugar’ y que se puede escuchar en todas las plataformas digitales, es una reunión de composiciones ocupadas en transmitir paisajes abiertos, capas, elementos de la naturaleza y climas. En ‘Donde los días nacen’ hay viento, hay fuego, hay encontrarse y hay amor.

A lo largo de las diez canciones que componen la obra del conjunto pop/folk es posible confirmar la frase tan citada por el escritor argentino Pablo Ramos: ‘Las palabras llevan a las acciones, alistan el alma, la ordenan y la mueven hacia la ternura’. AvePez ha logrado precisamente transitar ese camino de reivindicar la potencia intrínseca de lo verbal en las canciones, para cantarle finalmente a un otro que es querido y que nos garantiza un refugio.

‘Donde los días nacen’ se hace fuerte y construye identidad a través de tres ejes:

  • El primero y tal vez más evidente punto de inflexión tiene que ver con un nivel de complejidad alcanzado en el sonido mucho menos minimalista que su antecesor. El nuevo disco sintoniza finamente la tranquilidad y el intimismo con momentos en donde entran a jugar un cuarteto de cuerdas o un cuarteto de vientos. Las melodías originales son abordadas en algunos casos con instantes más despojados, como ocurre en el comienzo del primer corte que (‘Vas conmigo’), y en otras ocasiones un piano y la percusión arriman un aporte inesperadamente más jazzero al disco. Esto último se aprecia en ‘Albores’, la octava canción del trabajo producido por Tatu Estala.

‘Dónde los días nacen’ fue grabado entre fines de 2015 y mediados de 2016 en Mawi Road, una quinta ubicada en Ingeniero Mastwich. La ficha técnica se completa con más de diez músicos, los arregladores y el mismo Estala quien ya había colaborado en el proceso de grabación de las producciones de artistas como Lisandro Aristimuño o Jorge Drexler, influencias claras de AvePez. De modo tal que el sustrato de cada canción muchas veces es una batería o un bajo, instrumentos que en ‘Microlugar’ no aparecían.

‘Dónde los días nacen’ es sonoramente equilibrado. Hay una delicada selección de los temas y de las ubicaciones de los mismos, lo cual permite recorrer ánimos y vaivenes. Por ejemplo, en ‘Vas conmigo’ es Andrea la que se ocupa de introducir al escucha en el track, mientras que en el siguiente titulado ‘Mi lugar mejor’, ese papel lo asume Diego. Finalmente, en ‘Parte del tiempo’, que es la quinta composición, la pareja entera ensambla las voces para decir ‘lo que buscamos ya está llegando’.

En esa línea de amabilidad con el público, la escalera rítmica del disco propone un descanso que inmediatamente remite a la suavidad de las viejas cajitas musicales. Esto pasa en el tema número 06 llamado ‘Instante’ en el cual hasta se reproduce el mecanismo para que la ballerina diminuta dance unos segundos.

Lo ágil y alegre conviven con lo malancólico e introspectivo a lo largo de temas que están para decir lo que tienen que decir y que en promedio duran tres minutos.

  • El segundo elemento que atraviesa todo el concepto de ‘Donde los días nacen’ es la posibilidad de cantarle al amor, en la medida que este es la construcción de un vínculo salvífico ante la hostilidad del mundo. Hostilidad expresada en la violencia de armas y palabras, de vientos y tornados. Esa intemperie ha sido prolijamente presentada en el videoclip de ‘Vas conmigo’ cuya dirección estuvo a cargo de PANA – Pablo Isa, Nano Alegre (https://www.youtube.com/watch?v=UpdoFVBnrUE)

‘Hay una guerra allá afuera y está seguro acá/ vas cruzando una tormenta/ y yo te espero/ más no puedo hacer que acompañarte (…) ni vos ni yo sabemos entender este caos’’ cantan Diego y Andrea. En ‘Mi mejor lugar’ dirán ‘sé que todo llegará’, encontrando en la alteridad y comunión la esperanza de algo más calmo.

Si la poetiza Alejandra Pizarnik decía ‘creo que en mis poemas hay palabras que reitero sin cesar, sin tregua, sin piedad: las de la infancia, las de los miedos, las de la muerte, las de la noche de los cuerpos’ AvePez insiste en las palabras de una costa no romántica y verdadera, o del sur ventoso y frío que reclama con urgencia la cercanía de otra piel (‘sentimos el calor que nace del frío’, dirán). En ‘Somos una posibilidad’ cantan ‘aferrados el uno al otro/ entonces un día/ sin cuero ni leguaje/ fuimos las ramas/ de este bosque a punto de incendiarse’. O en el track 08 sostienen: ‘te traje albores y el ruido del mar’.

Frente al peligro del cosmos incontrolable existe el amor. Y existe ‘Donde los días nacen’: un disco hospitalario.

  • La tercera columna de ‘Donde los días nacen’, es sin lugar a dudas, la palabra. AvePez parece encarnar aquella sentencia de Mallarmé que decía: ‘Hay en la palabra algo de sagrado que nos impide jugar con ella como un juego de azar. Dominar artísticamente una lengua equivale a ejercer una especie de conjuro mágico’

 

El disco abre con una canción titulada ‘Buscar palabras’ y esa búsqueda es una suerte de leitmotiv del dúo. En la anteúltima composición Diego suelta: ‘no tengo apuro por encontrar cada palabra (…) hasta que aclare voy a esperar’.

La palabra adecuada como objeto buscado pero inaprensible, la palabra como llave para transmitir una idea sincera, pero que exige belleza. O la palabra como asunto ineludible, en el sentido que le daba el poeta francés Yves Bonnefoy al decir: ‘Porque la existencia, esta vida humana que nace y debe morir, que es finitud, que se topa con el azar, es antes que nada una relación con el tiempo ¿Y cómo acceder a la comprensión del tiempo sino escuchando los ritmos, esa memoria del tiempo, actuando sobre las palabras de la lengua?’

Entonces la palabra es anhelada y rastreada con paciente urgencia y dice Andrea: ‘me paso las tardes buscando algún verso/ que justifique toda esta irrealidad’

Pero si la palabra es eje, su cumbre es inevitable: lo silente. Ya lo decía Ernesto Hello ‘el silencio puede ser el punto culminante de la palabra, el silencio se encarga de continuarla y de expresar lo inexpresable. El silencio emocionado es la expansión suprema de la palabra; es el estilo por excelencia’. Por eso en ‘Refugio’ se dice: ‘nos olvidamos de las palabras/ aprendimos mucho más por callar’. Al fin de cuentas lo que se quiere es la comunicación ‘son solo palabras para que puedas entender que estas en mi igual que ayer’, dicen en ‘Albores’.

La palabra es también una instancia habitable, una forma porosa que nos aguarda. Así Andrea y Diego avisan: ‘el fin justifica los miedos’ retrucando los sentidos maquiavélicos sin historicismo ni ciencia, solo valiéndose de la apertura del lenguaje, algo que avisó Virginia Cosin en su poema:

‘¿Qué es una palabra?

¿Una imagen? ¿Una idea? ¿Una cosa?

Y qué es la palabra Y

Y qué es la palabra QUÉ

Y qué es la palabra ES

Y qué es la palabra LA

Y qué es la palabra PALABRA

Y si digo: la boca se me haga a un lado

¿De qué lado besaré, comeré, hablaré

por decir

lo que no debo?’

Todo eso pareciera preguntarse ‘Donde los días nacen’.

Más allá del éxodo del minimalismo a modos más complejos de componer y de grabar, ‘AvePez’ transmite un mensaje esencial conectado con la experiencia ascética del mar, del campo o del desierto sureño. Ahí donde solo hay sustancia y no máscara o pose. Y después de tanto andar en esas diez canciones Diego y Andrea se miran y se cantan ‘llegamos a donde no pensamos que íbamos a llegar’.

Una vez una mujer paró por la calle al poeta Hugo Mujica y le dijo ‘usted escribe para el momento en el cual uno se levanta y todavía no se vistió, el momento en el que todos somos iguales, porque después uno se viste de rojo y el otro de azul, entonces lee a los rojos, uno y el otro a los azules. En cambio, usted habla de lo esencial’. AvePez. en su nuevo trabajo, nos recuerda y nos invita a lo mismo y será por eso que cierran así: ‘todo es un instante/ volvamos al lugar donde los días nacen’.

Próximo show: Lo nuevo de AvePez se podrá disfrutar en vivo el próximo 11 de enero, en el Muelle de Los Pescadores (Av. Luro y la costa). El dúo se presentará junto con Fideo y La Nube Mágica.

*el autor es articulista, docente y columnista radial.

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