La Leyenda

Cuenta la leyenda que hace muchos años, en esta misma ciudad, existía un grupo de personas que se dedicaban a tocar canciones. Provenían de distintas ciudades muy cercanas unas a las otras. Ellos eran los únicos en el pueblo que hacían música. No tocaban un estilo en particular ni se amoldaban a ninguna regla musical. Tocaban en pulperías, fondas, pubs, bares, plazas y en cualquier otro lugar donde pudieran mostrar su talento. Ellos solo tocaban para expresar lo que sentían. Tocaban con el alma.

Un día, decidieron llevar esas canciones a todo el mundo. No pensaban ir a ningun lugar en particular. Solo llevar su música al mundo. Decidieron construir su propia embarcación. No era un vehículo de lujo pero los llevaría al lugar que quisieran.

El día de la partida se hizo un gran festival. La despedida fue la mas emocionante que se recuerde. Todo el pueblo, e incluso gente de ciudades cercanas, despidieron con los brazos bien en alto a los talentosos músicos.

Pero algo pasó. A pocas millas de la costa, la embarcación empezó a inundarse. Al principio la mayoría intentó de forma desesperada comprender cuál era la falla. Uno de los tripulantes, descubrió que en la proa había una grieta imposible de cerrar. Alertados sobre esto, solo había dos opciones. Una, difícil de realizar, era hacer lo necesario para tapar esa grieta e intentar volver a la costa. Pero la música no retrocede, la música es tocada para disfrutar el momento. Solo retrocede en la memoria, cuando aquel momento se vuelve eterno.

Comprendieron que era mejor la segunda opción. Ya no importaba el naufragio, no importaba si ellos no llegarían a otras tierras. Si debían morir aquella tarde, ellos lo harían tocando las canciones que salían de su alma. Y cuando perecieran, la música no dejaría de sonar. Al contrario, los sonidos harían ondas en el mar generando olas llenas de colores, de armonía, de talento. Aquellas olas llegarían a distintas partes del mundo. Sus cuerpos nunca aparecieron. O mejor dicho nunca llegaron, pero si llegaron sus almas, porque estas son inmortales y su música invencible.

Cuando en la ciudad y la zona se enteraron de esta tragedia, prometieron no olvidar a este grupo de valientes músicos. Organizaron un festival en su memoria y todos se animaron a cantar canciones con el alma. Pero algunos  jóvenes fueron mas allá. Juraron no olvidar a sus mentores y prometieron que tanto ellos como sus hijos, y los hijos de sus hijos, y así sucesivamente, tocarían las mas hermosas canciones.

Aunque lo harían con una condición. Solo lo harían guiados por las olas que llegaban a la costa y sonaban al ritmo de aquella última canción, que aquellos talentosos músicos, eligieron dejar como legado.

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